A las diez en punto abrimos la puerta, y la Dama de Montmeló respondió.

Envuelta en niebla, con el jardín aún húmedo por la lluvia del viernes, Cervantes 5 empezó a llenarse de vida. No fue una visita más. Fue un reencuentro.

La casa de Can Manich, nuestra Dama de Montmeló, llevaba años guardando historias. Ese sábado decidió compartirlas. Open House inmobiliario solidario en Montmeló.

El minuto cero.

Antes incluso de empezar, ya había visitantes. Familias enteras, vecinos curiosos y profesionales del sector sabían que La Dama abría sus puertas y que sus objetos se vendían con un fin solidario.

Venían a conocer la vivienda, a llevarse un recuerdo y a colaborar con Cáritas Montmeló.

Desde el primer momento se entendió que este Open House inmobiliario solidario en Montmeló no era un evento convencional: tenía propósito y emoción.

Sacamos al jardín libros, revistas, partituras, ajedreces, prismáticos, cristalerías, teteras, marcos, juguetes antiguos y lámparas. Cada objeto encontraba nuevas manos y cada visitante se llevaba un pedazo de historia.

El rojo y la pasión.

El equipo de Mayoball estaba listo. Vestidos de rojo. Rojo marca. Rojo pasión. Rojo energía.

Las mesas cubiertas con telas rojas, el registro preparado, los boletos del sorteo del antiguo reloj de pared listos. Desde el primer visitante hasta el último, la casa no dejó de respirar.

Compañeros inmobiliarios, amigos, familia. Todos sumando. Todos a una.

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Mucho más que un evento inmobiliario

El equipo de Mayoball, vestido de rojo corporativo, estaba listo. Compañeros inmobiliarios, amigos y familiares colaboraban para que todo fluyera: registro, boletos del sorteo del antiguo reloj y organización del jardín.

Lo más importante no fueron las ventas, sino las historias: padres explicando a sus hijos cómo jugaban a las damas chinas, vecinos recordando veraneos y relatos sobre refugiados durante la guerra europea.

Por fin habían entrado. Y esos muros, efectivamente, tenían mucho que contar. En el libro rojo de visitas quedaron firmas y mensajes. Vecinos, profesionales, representantes municipales, Antoni Guil Roman (alcalde de Montmeló), Montserrat Seguí (coordinadora de Cáritas Montmeló), Josep Taulet, Maria Antonia (Servei de Patrimonio arquitectónico)… Todos coincidían: La Dama seguía siendo un símbolo en Montmeló.

La Dama: pasado, presente y futuro

Mientras dentro se hablaba de recuerdos, en el jardín los niños dibujaban “La casa de Montmeló”. Iulen había preparado un espacio creativo con lápices, juegos y concurso de dibujo. Así, mientras unos miraban atrás, otros proyectaban el futuro.

Gracias a Cáritas Montmeló, muchas personas vinieron no solo por curiosidad, sino por compromiso. cada compra ayudaba directamente a familias del municipio. La Dama no solo abrió sus puertas: abrió conciencia.

Como asesora inmobiliaria, mi objetivo es claro: encontrar la familia que entienda La Dama y le devuelva vida. No alguien que solo la compre. Quien la habite debe comprender su historia y su legado.

El 8 de junio volveremos a abrir. La Dama se rodeará de artesanos que mostrarán cómo crean sus productos, haciendo que Cervantes 5 siga siendo escenario de historias reales.

Algo está pasando en Montmeló.
Y apenas acaba de empezar.

Si conoces a alguien que quiera formar parte, díselo.

PD: El video que ha hecho Iulen
http://www.youtube.com/watch?v=ljLx78hTZ18&feature=em-upload_owner